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Las lecciones de Antígona.

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Antígona, de Sófocles, ha sido interpretada de diversas maneras a lo largo de la historia del pensamiento. Hegel, por ejemplo, contrapuso el derecho de familia (Antígona) al del estado (Creonte). Lacan hizo otra interpretación muy personal, que me abstengo de reproducir aquí para no aburriros, queridos lectores anónimos. Ciertamente, ambos derechos pueden ser igualmente válidos, y en la tragedia de Sófocles están representados por dos personajes que se muestran inflexibles en cuanto a sus actos y opiniones. Pero lo que provoca la desazón  de Creonte no es, en definitiva, haber ignorado las prudentes palabras de su propio hijo, Hemón, sino los avisos de Tiresias : efectivamente, su intransigencia hacia la ley divina le costará cara, y la ruina de su familia será absoluta.

A mi modo de ver, son las palabras de Hemón las que nos dan la pista del verdadero error de Creonte : “es bonito aprender también de los que manifiestan juicios razonables” (“καὶ τῶν λεγόντων εὖ καλὸν τὸ μανθάνειν”, v. 723). La respuesta de su padre es fiel reflejo de su intransigencia : “¿ es que tengo que gobernar este país a gusto de otro que no sea yo?” (“ἄλλῳ γὰρ ἢ ᾽μοὶ χρή με τῆσδ᾽ ἄρχειν χθονός;, v.736),  a lo cual responde Hemón con una frase lapidaria: ” es que no hay ciudad alguna que pertenezca en propiedad a un solo hombre” (“πόλις γὰρ οὐκ ἔσθ᾽ ἥτις ἀνδρός ἐσθ᾽ ἑνός”, v.737).

Ciertamente, Antígona se ha atrevido a desobedecer a Creonte al hacer prevalecer las obligaciones familiares a las del estado, por muy traidor que pudiera haber resultado Polinices, y los tebanos están de acuerdo con la decisión de su hermana, a pesar de guardar silencio por temor a la probable represalia. Creonte inspira temor, no respeto, y confunde sus intereses con los del estado. De nuevo el miedo, el mismo miedo que, en el curso de la historia, ha hecho enmudecer a muchos. El mismo miedo que tuvo Ismene al inicio de esta tragedia.

Creo que ésta es una idea fundamental que debemos extraer de la obra de Sófocles, más allá de otras interpretaciones. Según parece, gracias al prestigio que consiguió nuestro autor con esta obra representada en el año 442 a.C., fue elegido por los atenienses general de la flota que sofocaría la revuelta de la isla de Samos. Después de Sófocles, autores que se atrevieron a denunciar lo mismo que criticó el autor  de Colono han sido (y son) censurados, encarcelados o algo peor. Creo que vale la pena que todos (pero especialmente nuestros jóvenes) lean esta tragedia: es un magnífico alegato a favor de la democracia y en contra de la intransigencia. Nadie puede tener la verdad absoluta, pero tampoco se debe caer en el relativismo más paralizador.

Las palabras finales del coro son reveladoras: "La sensatez resulta con mucho lo primero y principal de la felicidad"("πολλῷ τὸ φρονεῖν εὐδαιμονίας πρῶτον ὑπάρχει") y Creonte, además de cometer impiedad, se ha mostrado arrogante. Su castigo será implacable. Lástima que otros como Creonte no reciban castigo alguno hasta bastante tiempo después de cometer todo tipo de abusos y tropelías.

 

 

06/03/2011 13:42. escoin Enlace permanente. sin tema

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